DASHBOX · caja + fiado + peso + stock

Software para despensas y almacenes, con el fiado incluido.

El sistema para tu almacén de barrio: el fiado anotado con nombre y saldo (chau cuaderno), la venta por peso para el fiambre y el queso, el código de barras para todo lo demás y el stock que se descuenta solo. Funciona sin internet y se paga una sola vez.

Fiado con saldo al día Venta por peso y unidad 100% offline, tus datos son tuyos
Qué resuelve

El cuaderno del fiado es el agujero por donde se va la plata.

La despensa vive del barrio, y el barrio vive del “anotámelo”. El problema nunca fue fiar — es llevar la cuenta.

El cuaderno del fiado tiene tres enfermedades incurables: la letra, la memoria y la vergüenza. La letra, porque a fin de mes nadie entiende si eso es un 4 o un 9. La memoria, porque “el kilo de pan del martes” se anotó… ¿o no se anotó? Y la vergüenza, porque reclamar una deuda que no podés demostrar con claridad incomoda a los dos lados del mostrador. El resultado es conocido: el fiado mal llevado es plata regalada, y las despensas regalan miles de pesos por mes sin darse cuenta.

En DASHBOX el fiado es una cuenta corriente de verdad, sin dejar de ser simple: al cobrar tocás “Fiado”, elegís al cliente (o lo creás en dos segundos con nombre y teléfono) y listo. Cada venta anotada suma a su saldo; cuando viene a pagar —todo o “te dejo diez mil”— lo registrás y el saldo baja. Podés ver los movimientos de cada cliente, y el número nunca depende de la letra de nadie. El efectivo del fiado cobrado entra al arqueo del turno, así la caja cierra siempre.

Lo demás es la caja que una despensa necesita: la venta por peso para el fiambre, el queso y las aceitunas (precio por kilo, tipeás los gramos, importe exacto), el lector de código de barras para la góndola, y la búsqueda por nombre para el pan y lo que no tiene etiqueta. Todo convive en el mismo carrito: 300 g de jamón, dos gaseosas escaneadas y un paquete de yerba, un solo total.

Abajo de todo eso, el stock se mueve solo con cada venta y te avisa qué reponer antes del faltante, el cierre Z te dice si la caja dio bien (con arqueo a ciegas si atiende un empleado con PIN), y las métricas te muestran qué se vende, a qué hora y cuánto. Sin internet, sin la nube de nadie y sin planillas.

Funciones

La caja del almacén, completa.

Del “anotámelo” al cierre de caja, todo en el mismo programa.

Fiado con nombre y saldo

Cada cliente con su cuenta: las ventas suman, los pagos restan, el saldo siempre al día. Los movimientos quedan para mostrar, sin discusiones.

Venta por peso

Precio por kilo, tipeás los gramos de la balanza y el importe sale exacto. Fiambre, queso, aceitunas — en el mismo carrito que lo escaneado.

Código de barras

Escaneás con cualquier lector USB y se agrega a la venta. También sirve para consultar un precio sin vender, con el número en grande.

Stock con aviso de reponer

Se descuenta al vender y avisa cuando un producto baja de su mínimo. La caja nunca se traba por stock: vendés igual y corregís después.

Empleados con PIN

Atiende quien atienda, los números del negocio son sólo tuyos: el empleado opera la caja y hace el cierre a ciegas, sin ver totales ni métricas.

Aumentos masivos y métricas

La lista nueva de precios se aplica por categoría con redondeo comercial, y las métricas te dicen qué se vende y a qué hora — sin planillas.

Así se ve por dentro

El mostrador del almacén, en pantalla.

El peso y el escaneo conviven en el mismo carrito, y el fiado es un botón más del cobro.

DASHBOX · Caja de la despensa Turno abierto
TodosFiambreríaBebidasAlmacén
Código o nombre…
🥓
Jamón cocido
$12.400 el kg
🧀
Queso cremoso
$9.800 el kg
🍞
Pan francés
$2.900 el kg
🥤reponer
Coca 1,5L
stock 4
🧉
Yerba 1kg
$6.700
🥚
Huevos x12
$4.100
🍝
Fideos 500g
$1.850
🧻
Papel x4
$3.600
🫒
Aceitunas
$8.200 el kg
🧼
Jabón en pan
$1.400
⚖️ Vender por peso📒 Fiado del cliente🔎 Consultar precio
Carrito Vaciar
🥓
Jamón cocido
300 g · $3.720
−1+
🧀
Queso cremoso
250 g · $2.450
−1+
🥤
Coca 1,5L
1 u · $3.400
−1+
TOTAL$9.570
COBRAR

300 g de jamón, 250 g de queso y una gaseosa escaneada: un solo total. Y si el cliente dice “anotámelo”, el cobro sale como fiado a su nombre, con el saldo actualizado al instante.

Comparativa

El cuaderno, la calculadora y DASHBOX.

Lo que hay hoy en el mostrador de la mayoría de las despensas, comparado en serio.

  Cuaderno + calculadora Sistemas de abono mensual DASHBOX
El fiadoLetra, memoria y discusionesCasi ninguno lo tieneCuenta por cliente con saldo al día
Fiambre por pesoCalculadoraSegún el planGramos → importe exacto
Código de barrasNoSíSí, con consulta de precio
Si se corta internetSigueNo cobrásSigue todo igual
Qué reponerMirar los estantesReportes en la nubeAviso automático por producto
Cierre de caja“Más o menos da”SíCierre Z con arqueo a ciegas
Empleado atendiendoConfianza totalUsuarios pagosPIN sin acceso a los números

Si el fiado mal anotado te “pierde” $5.000 por semana —una cifra tímida para la mayoría—, son más de $260.000 al año: el sistema entero se paga solo con ordenar el cuaderno.

Guía

Cómo elegir el sistema para tu despensa.

Cinco preguntas antes de decidir — a nosotros o a cualquiera.

1. ¿Tiene fiado de verdad?

La mayoría de los sistemas de punto de venta se diseñaron para supermercados o kioscos y el fiado ni figura. Si tu barrio funciona a cuenta corriente, esto es lo primero que hay que preguntar: ¿puedo anotar una venta a nombre de un cliente, ver su saldo, y registrar pagos parciales? ¿El efectivo del fiado cobrado entra al arqueo? Si la respuesta es “se puede hacer con una nota”, no es fiado: es el cuaderno con otra cara.

2. ¿El peso y la unidad conviven en la misma venta?

La compra típica de despensa mezcla: fiambre por gramos, gaseosa escaneada, pan por kilo. Si el sistema necesita “modos” distintos o dos tickets, la fila lo paga. Tiene que ser un solo carrito y un solo total, con el importe del peso calculado exacto.

3. ¿Qué ve el empleado cuando vos no estás?

Si atiende alguien más, el sistema tiene que separar roles: el empleado vende con su PIN, cierra la caja a ciegas (cuenta el efectivo sin saber cuánto “debería” haber) y no ve las métricas del negocio. Es proteccion para los dos: el arqueo dice la verdad sin sospechas.

4. ¿Depende de internet para vender?

En el mostrador de una despensa se cobra cada dos minutos. Un sistema en la nube convierte cada corte de conexión en una fila enojada. Offline-first significa que la venta, el fiado y el stock viven en tu computadora: el mostrador entero funciona con la conexión cortada.

5. ¿Cuánto cuesta en total, no por mes?

Un abono “accesible” de $25.000 son $300.000 por año, todos los años. Compará contra un pago único y hacé la cuenta con los años que lleva tu despensa abierta. Después decidí.

Precio

Un solo pago, y es tuyo.

Probás DASHBOX con todo en tu despensa y, si te convence, lo pagás una sola vez, con soporte los 365 días.

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  • Se coordina por WhatsApp: no es una descarga automática
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  • Empleados con PIN y cierre a ciegas
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Puesta en marcha

Cómo ordenar el fiado el primer día.

La migración más delicada de una despensa no son los productos: es el cuaderno.

Primero, la foto de la deuda

El día que arrancás, repasá el cuaderno y cargá cada cliente con su saldo actual: “González debe $18.500”. Se carga como una venta fiada inicial por ese monto, y de ahí en adelante todo movimiento nuevo queda registrado prolijo. No hace falta reconstruir la historia — alcanza con el saldo de hoy.

Después, cada venta a su nombre

Desde ese momento, el “anotámelo” es un toque: cobrás como Fiado, elegís al cliente, listo. El cliente nuevo se crea en dos segundos con nombre y teléfono. Cuando alguien paga —todo o una parte— lo registrás y el saldo baja solo. A fin de mes no discutís con nadie: los movimientos están ahí, con fecha y detalle.

El límite lo seguís poniendo vos

DASHBOX no decide a quién fiarle: te muestra el saldo de cada cliente al momento de anotar, y con eso decidís como siempre — pero con el número real adelante, no con la memoria. Ver “$47.300” en pantalla ordena conversaciones que el cuaderno dejaba pasar.

Los productos, desde tu lista

El catálogo entra por CSV desde cualquier Excel (nombre, precio, código, stock), y lo que se vende por peso se carga con su precio por kilo. En la instalación lo hacemos juntos: arranca con tu despensa real cargada, no con datos de ejemplo.

Equipamiento

¿Qué necesito en el mostrador?

Una compu, un lector y una térmica. Probablemente ya tengas dos de las tres.

La computadora

Cualquier PC con Windows razonablemente moderna. El programa es liviano y la base vive en tu disco: no depende de internet ni de la nube para nada del día a día.

El lector y la balanza

El lector de código de barras USB estándar se enchufa y anda. Para el peso, usás la balanza que ya tenés: pesás como siempre y tipeás los gramos — el sistema calcula el importe exacto al precio por kilo del producto.

La impresora de tickets

Térmica de 58mm, la más común y económica. El ticket es opcional venta por venta: cuando el cliente no lo quiere, no se imprime y no se tira papel.

La instalación

Remota y guiada: programa instalado, productos cargados, lector probado y una llamada para recorrer el circuito — venta, peso, fiado, cierre de caja. Al día siguiente el cuaderno ya es historia.

Mostrador real

Cuatro escenas de almacén que el sistema resuelve.

Si tenés una despensa, esto es tu semana. Así se ve con DASHBOX.

La vecina de siempre: “anotámelo”

Doña Marta lleva pan, fiambre y dos gaseosas. “Anotámelo, el viernes paso.” Tocás Fiado, elegís Marta, listo: $9.570 sumados a su cuenta, con detalle y fecha. El viernes deja $15.000: registrás el pago, el saldo baja, y si pregunta cuánto quedó, el número está ahí — sin cuadernos, sin memoria, sin incomodidad.

El mediodía con fila

Doce y media, la fila llega a la heladera. Fiambre pesado y tipeado en gramos, gaseosas escaneadas, pan por kilo: todo al mismo carrito, un solo total, el vuelto en números gigantes. La fila avanza porque el sistema no pregunta nada que no haga falta.

El sobrino que ayuda los sábados

Atiende con su PIN: puede vender, pesar, anotar fiados y cerrar la caja — a ciegas, contando el efectivo sin conocer el número esperado. Lo que no puede es ver cuánto vendés, ni tus métricas, ni tocar los precios. La confianza está bien; el sistema la respalda.

El domingo de inventario que ya no existe

Antes: contar góndolas para saber qué comprar. Ahora: el aviso de reponer se arma solo mientras vendés — la lista de faltantes te espera hecha, con el stock de cada producto al día. El pedido al proveedor sale del sistema, no de la caminata entre estantes.

Tus datos y tu respaldo

Los datos del barrio quedan en el barrio.

El fiado de tus vecinos es información sensible: no tiene por qué vivir en la nube de nadie.

Todo local, nada ajeno

Las cuentas de tus clientes, sus saldos, tus ventas y tu stock viven en tu computadora, no en un servidor de terceros. Es una cuestión práctica —anda sin internet— pero también de respeto: la libreta del barrio siempre fue del almacenero, y digital sigue siéndolo.

Backup diario automático

Todos los días el sistema guarda una copia de seguridad sola, y conserva las últimas 30. Un backup manual a pendrive sale de un botón. Si la máquina se rompe, se restaura en otra y la despensa sigue con todos los fiados y saldos intactos — probá hacer eso con un cuaderno mojado.

Exportable siempre

Ventas y cierres se exportan a CSV para el contador o para tu propio Excel, cuando quieras. Sin funciones bloqueadas: comprás el programa, los datos son tuyos, punto.

Soporte de todos los días

WhatsApp, los 365 días del año, con gente que responde. La instalación remota, la carga inicial de productos y la puesta en orden del fiado vienen incluidas — el primer día no estás solo.

Preguntas frecuentes

Sobre el sistema para tu despensa.

¿Cómo funciona el fiado?
Cada cliente tiene su cuenta: al cobrar tocás “Fiado”, elegís al cliente y la venta se anota a su nombre. Los pagos (totales o parciales) bajan el saldo, y los movimientos quedan registrados para mostrar. El efectivo del fiado cobrado entra al arqueo del turno.
¿Puedo ponerle un tope de fiado a un cliente?
El criterio lo manejás vos: al anotar un fiado el sistema te muestra el saldo actual del cliente en pantalla, así decidís con el número real adelante. La decisión de fiar sigue siendo tuya — como corresponde en un almacén de barrio.
¿Qué pasa si cambio de computadora?
Backup mediante, se instala DASHBOX en la máquina nueva, se restauran tus datos (incluidos todos los fiados y saldos) y y lo dejamos andando igual que antes. Lo hacemos nosotros por soporte remoto, sin costo.
¿Qué tipo de factura emite?
Sí, como módulo opcional de $20.000 por mes: Factura A, B y C con CAE y QR, y nota de crédito automática al anular una venta. Te ayudamos con el alta del certificado en ARCA. Sin el módulo, DASHBOX imprime tickets no fiscales. Si tu comercio necesita factura fiscal para operar hoy, DASHBOX todavía no es para vos — preferimos decírtelo antes.
¿Hay límite de productos o de clientes de fiado?
No: productos ilimitados y clientes ilimitados, también mientras lo probás.
¿Puedo vender fiambre por peso?
Sí: precio por kilo, tipeás los gramos de la balanza y el importe sale exacto. Convive con lo escaneado en el mismo carrito.
¿Anda con lector de código de barras?
Sí, con cualquier lector USB estándar, para vender y para consultar precios.
¿Controla el stock?
Sí: se descuenta al vender y avisa qué reponer antes del faltante. Nunca bloquea una venta por stock.
¿Necesita internet?
No: venta, fiado, stock y caja funcionan 100% offline con backup diario en tu computadora.
¿Sirve si atiende un empleado?
Sí: entra con su PIN, vende y cierra la caja a ciegas, sin ver los números del negocio. Las métricas son sólo del dueño.
¿Puedo cargar mis productos desde Excel?
Sí, por CSV (nombre, precio, código, stock, mínimo). Reimportás y actualiza sin duplicar. Te ayudamos en la instalación.
¿Cuánto cuesta?
Un pago único de $140.000: todo el programa, para siempre, con actualizaciones y soporte los 365 días. Antes lo ves andando en tu mostrador, sin tarjeta.

En resumen

Un software para despensas y almacenes se juzga por una sola cosa: si entiende cómo funciona el barrio. Eso significa fiado por cliente con saldo al día y sin discusiones, la venta por peso del fiambre y el queso conviviendo con el código de barras de la góndola, el stock que avisa qué reponer, y un empleado que puede atender con su PIN sin ver los números del negocio. DASHBOX hace todo eso sin internet, con tus datos en tu computadora y backup diario, y un precio sin trampa: $140.000 una sola vez, con soporte los 365 días. Probalo con tus productos y tu cuaderno de fiados migrado — y decidí con el sistema andando en tu mostrador, no con promesas.

Una última cuenta para cerrar: pensá cuánta plata pasa por tu mostrador en un día común, y cuánta de esa plata hoy depende de la memoria — el fiado que quizás se anotó, el precio que quizás era otro, el arqueo que “más o menos da”. Un sistema no vende más por vos, pero hace que todo lo que vendés quede contado, cobrado y guardado. En un almacén, donde el margen se defiende centavo a centavo y cliente a cliente, ordenar esa plata es la mejora más barata que existe: cuesta menos que una heladera exhibidora y trabaja todos los días, en cada venta, sin sueldo. Empezá pidiéndolo por WhatsApp: en una semana el cuaderno solo va a servir para hacer las compras.

Guardá el cuaderno del fiado en el cajón de los recuerdos.

Probá DASHBOX en tu despensa, con tus productos cargados y sin tarjeta.

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