DASHBOX es el software para kioscos y maxikioscos que controla stock, lee código de barras y cobra en segundos. Probalo antes de comprarlo, sigue vendiendo aunque se corte el wifi y lo pagás una sola vez.
Un sistema para kiosco rápido de usar, con el hardware que ya tenés y sin funciones de ERP que nunca vas a tocar.
Pasás el producto y va derecho al carrito. Lector HID común por USB, sin drivers raros.
Descuenta al vender y te avisa con un cartel de “reponer” cuando un producto baja del mínimo.
Efectivo, débito, crédito, QR y transferencia con tu alias, con el vuelto calculado solo.
Imprime en cualquier impresora térmica (ESC/POS). ¿Tenés otro modelo? Consultanos y la sumamos.
La persona que atiende cierra sin ver los montos: deja el fondo y el sobre con el ticket Z. Vos contás después.
Pasás cientos de productos desde un CSV de Excel en minutos, sin cargarlos uno por uno.
La mayoría de los sistemas para kiosco viven en la nube: se caen sin internet y te cobran todos los meses. DASHBOX hace lo contrario.
Base de datos local. Se corta el wifi y seguís cobrando como si nada.
Te lo dejamos instalado con tus productos y el lector andando, y lo usás en tu mostrador antes de decidir. Si te sirve, lo pagás una sola vez ($140.000) y es tuyo.
Ventas y stock en tu compu, con backup diario. Nada en la nube de otro.
La pantalla de venta de un kiosco: pasás el producto con el lector, va directo al carrito y el total queda a la vista. Cientos de productos, botones grandes y stock que se descuenta solo.
Pantallas reales de DASHBOX: la caja en tema oscuro (mostrador, alto contraste) y las métricas en claro (la trastienda, para leer y analizar).
Las tres formas de manejar un kiosco o maxikiosco, una al lado de la otra.
| Calculadora + cuaderno | Sistemas de abono mensual | DASHBOX | |
|---|---|---|---|
| Cobrar con fila | Rápido pero ciego | Depende de la conexión | Escaneás, suena y cobrás |
| Si se corta internet | Sigue | No cobrás | Sigue todo igual: es offline |
| Saber qué reponer | Mirar los estantes | Reportes en la nube | Aviso automático por producto |
| Los precios con inflación | Reetiquetar de memoria | Uno por uno | Aumento masivo con redondeo |
| Cierre de caja | “Más o menos da” | Sí | Cierre Z con arqueo a ciegas |
| Factura electrónica | No | Módulo aparte | Opcional, $20.000/mes |
Es la búsqueda más repetida del rubro, así que mejor contestarla de frente.
Lo “gratis” que da vueltas por internet suele ser una de tres cosas: programas viejos (los “kiosco 2.0”, “kiosco 4.0 full”) que alguien subió a un foro hace diez años, sin soporte y sin actualizaciones; versiones recortadas de sistemas de abono, que te dejan cargar 20 productos y después te cobran todos los meses; o directamente descargas truchas que vienen con regalo adentro — y en la computadora donde manejás la plata del negocio, eso sale carísimo.
Nuestro camino es otro y es honesto: probás DASHBOX con absolutamente todo — productos ilimitados, lector de código de barras, stock, cierre de caja — con tus productos reales y tu mostrador real. Si te sirvió, lo comprás una sola vez y es tuyo para siempre. Si no, no pagaste nada y no perdiste nada: tus datos quedan en tu computadora.
La cuenta de fondo es simple: un programa que te evita un faltante de caja por semana ya se pagó solo en un par de meses. Lo gratis que te hace perder plata todos los días es lo más caro que hay en el mostrador.
Cinco preguntas antes de decidir — a nosotros o a cualquiera.
El kiosco vive de ventas chicas y rápidas: si el sistema pide confirmar tres veces, la fila la pagás vos. Pedí una demo y cronometrá la venta completa: escaneo, cobro en efectivo, vuelto. En DASHBOX son literalmente segundos, con el vuelto en números gigantes para no regalarlo.
Los sistemas en la nube son rehenes del wifi: se corta la conexión y no vendés más. En un rubro donde el 90% de las operaciones son de mostrador, eso es inaceptable. Un sistema local guarda todo en tu computadora y no le pide permiso a nadie para cobrar.
Los cigarrillos y las bebidas son la caja del kiosco: quedarte sin stock un viernes es regalar ventas al de la otra cuadra. Buscá stock que se descuente solo al vender y que te avise qué reponer por producto, con su mínimo configurable — y que nunca te bloquee una venta por un número mal cargado.
La lista de la distribuidora llega con aumentos cada semana. Si actualizar precios es producto por producto, no lo vas a hacer — y vas a vender a pérdida sin enterarte. El aumento masivo por categoría con redondeo comercial (que quede en $50 o $100 redondos) es de las funciones más usadas de DASHBOX en kioscos.
Si atiende un familiar o un empleado, el sistema tiene que separar roles: PIN para vender, cierre de caja a ciegas (cuenta el efectivo sin saber el esperado) y las métricas sólo para el dueño. Es tranquilidad para los dos lados.
Sin tarjeta para arrancar: probás DASHBOX en tu kiosco y, si te convence, lo pagás: $140.000 una sola vez, con actualizaciones incluidas. ¿Querés ver los números de lejos? Sumale el dashboard en la nube por mes.
Te lo pasamos por WhatsApp y te lo dejamos instalado y andando. Corre en Windows.
Precios en pesos, por comercio. DASHBOX es un programa pago: probarlo antes de comprar sirve para evaluarlo, no es una versión gratuita del sistema. El programa se paga una sola vez y queda tuyo; el dashboard en la nube es aparte y opcional. La caja siempre anda offline — la nube es sólo para mirar de lejos.
De la caja de siempre al escaneo, en una tarde.
Si tenés una lista (Excel, el sistema anterior, la lista de la distribuidora), entra por CSV en una pasada: nombre, precio, código de barras, stock y mínimo. Si no tenés nada, el camino práctico es cargar las primeras dos góndolas —cigarrillos, bebidas, golosinas top— y completar el resto escaneando a medida que se vende: el producto que no está se crea en segundos y queda cargado.
Con el lector USB conectado, la venta es: pistoleás, suena, cobrás. Lo que no tiene código (el chicle suelto, el diario) se toca por nombre en la grilla de productos, ordenada por categorías con colores. Y el mismo lector sirve para la consulta de precio: escaneás, el precio aparece en grande, cerrás sin vender.
Abrí el turno con el fondo inicial y cerrá al final del día: el sistema te dice cuánto efectivo tendría que haber. Los primeros días las diferencias afloran — es normal, es el sistema mostrando lo que la calculadora escondía. A la semana, el cierre Z que da “sin diferencia” se vuelve la mejor noticia del día.
Llega la lista nueva: aumento masivo, categoría “Cigarrillos”, el porcentaje, redondeo a $50, aplicar. Un minuto. Es la función que más rápido se vuelve costumbre — porque acá los precios no esperan a nadie.
Poco, y casi todo lo conseguís usado si querés arrancar barato.
Una PC con Windows de los últimos ~10 años sobra: DASHBOX está hecho para las máquinas reales de los kioscos argentinos, no para una gamer. La base de datos vive en el disco con backup diario automático.
Cualquier lector USB estándar: se enchufa y anda, sin configurar nada. Es la mejor inversión del mostrador — convierte cada venta en dos segundos.
Térmica de 58mm, la más común del mercado. El ticket sale sólo si el cliente lo quiere: papel que no se tira. La misma impresora sirve para el cierre Z y para etiquetas con código de barras de productos propios.
Remota y guiada: programa instalado, productos cargados, lector probado y una llamada para ver el circuito completo. Lo dejamos andando con tu kiosco real — y si a la semana no te convenció, no pagaste nada.
La calculadora cobra, pero no aprende. El sistema, sí.
El gráfico de ventas por hora suele dar la primera sorpresa: el pico real del kiosco a veces está a la salida del colegio, no a la mañana. Con ese dato acomodás reposición, cambios de turno y hasta qué góndola va adelante.
Saber que tu ticket promedio es $2.800 cambia cómo acomodás el mostrador: el chicle, la pila y el encendedor al lado de la caja no están ahí de casualidad. Medí una semana, acomodá, medí la siguiente — el sistema te da la comparación sola.
La categoría con más rotación merece su propio control: stock al día, mínimo por marca y el aviso de reponer antes del fin de semana. Quedarse sin el rubro estrella un viernes es regalarle ventas al kiosco de la otra cuadra.
El primer cierre Z “sin diferencia” es un pequeño evento: por primera vez el número del sistema y el efectivo del cajón dicen lo mismo. Cuando no dicen lo mismo, ahora sabés cuánto y desde cuándo — que es exactamente lo que la calculadora nunca te contó.
Lo que vendés y lo que ganás no es información para compartir con nadie.
Ventas, stock, cierres y métricas viven en tu máquina. No hay servidor de terceros que se caiga, te espíe o te cobre por seguir accediendo a tu propia historia. Y por eso mismo, todo anda sin internet.
El sistema respalda solo, a diario, y guarda las últimas 30 copias. ¿Se quemó la compu? Se instala DASHBOX en otra, se restaura el backup del día y el kiosco sigue: productos, precios, stock y cierres intactos.
Exportás ventas y cierres a CSV con un clic, para el contador o para vos. No hay lock-in: los datos son tuyos y te los llevás cuando quieras. Es la diferencia de fondo con los abonos: acá nadie te tiene de rehén.
El kiosco abre cuando todo lo demás cierra — el soporte también: WhatsApp los 365 días, con instalación remota y migración incluidas. Cuando algo pasa un feriado a la noche, del otro lado hay alguien.
Si buscás un software para kioscos —o un sistema para kiosco, o un programa para maxikiosco: el nombre cambia, la necesidad no— lo que importa es esto: que cobre en segundos con el lector de código de barras, que ande sin internet el día que todo se corta, que el stock te avise qué reponer antes del fin de semana, que los aumentos de la distribuidora se apliquen en un minuto, y que el cierre de caja te diga la verdad. DASHBOX hace exactamente eso, guarda todo en tu computadora con backup diario y cuesta $140.000 una sola vez, con soporte los 365 días. En vez de descargar un “gratis” viejo y rezar, probá el sistema completo con tu kiosco real: se pide por WhatsApp y te lo dejamos instalado.
Te lo dejamos instalado con tus productos cargados y el lector funcionando.